La indiferencia es muy sencilla.
Pasar de todo limita tu responsabilidad, te evoca a un mundo "individualista" en el que solo decides preocuparte de ti mismo. Sin embargo lo que muchos llaman, vivir sin cargas, lo que realmente trae consigo es la antivida. El mas deplorable de los estados de animo.
Cuando decides ser indiferente lo que estas haciéndote es humillarte. Despojar la dignidad de lo mas nuestro que tenemos.
Engañarnos pensando que algo no nos importa cuando nos frustra, no es "depender solo de uno mismo".
Sacar un clavo con otro clavo no es hacer lo correcto para ti.
Dar a un amigo el consejo fácil de "olvídalo, no merece la pena" no es ser buen amigo.
Libre eres cuando lloras por algo que te duele.
Libre eres cuando reconoces que, sinceramente, estarías mejor aquí que allá.
Libre eres cuando te apetece decir una cosa y la dices y punto, aunque pueda parecer que la posible respuesta te pueda influir.
Libre eres cuando te bajas los pantalones, no porque otra persona vaya a sentirse superior a ti y te vaya a humillar, sino porque es lo que crees correcto y así lo haces.
Libre es la persona que siente. Que place y padece a cada segundo y nunca deja de disfrutar ni sufrir.
Libre es amar tu dolor, y darte cuenta de que has llegado a un momento en el que haces lo que quieres cuando quieres sin miedo a sufrir, sin miedo a que te tachen de algo indigno, sin miedo a que te miren con cara de pena, sin miedo a que te revienten a ostias, sin miedo a que todo el mundo te considere algo que no eres.
Solos tu y tu reflejo en el espejo, orgullosos de que ahora si que no dependéis de nada ni nadie.
Diego Alonso Otero
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